Responsabilidad Bancaria por Pérdida de Elementos Transaccionales

Responsabilidad Bancaria por Pérdida de Elementos Transaccionales

La Superintendencia Financiera de Colombia se pronunció sobre la responsabilidad de las entidades financieras en la realización de operaciones bancarias desconocidas por el titular del producto financiero cuando medió la pérdida de sus elementos transaccionales correspondientes a la tarjeta débito, clave transaccional y de los datos de ingreso a su canal virtual.

En el presente caso, el consumidor financiero interpuso Acción de Protección al Consumidor Financiero en contra de una entidad bancaria, indicando en los hechos de su demanda que, el Banco demandado es responsable de la devolución de los recursos sustraídos de su cuenta de ahorros, por cuanto un tercero accedió a sus elementos transaccionales físicos y virtuales sin que, a su juicio, el Banco impidiera las operaciones objetadas, siendo su deber hacerlo al no haber mediado su voluntad.

Sobre el particular, la Delegatura de asuntos Jurisdiccionales de la Superintendencia Financiera de Colombia hizo referencia al régimen de responsabilidad atribuible a las entidades bancarias, el cual se caracteriza por endilgarles un deber indemnizatorio en favor de sus clientes por el riesgo que crea al momento de implementar mecanismos transaccionales susceptibles de fraude bancario por parte de terceros ajenos a la relación comercial Cliente – Banco, tales como las aplicaciones móviles.

Es decir la SFC ratifica la aplicación de la teoría del riesgo creado en los diversos canales de comercialización con los consumidores, señalando además, que el medio defensivo que tienen los Bancos para exonerarse de responsabilidad es alegando la culpa exclusiva de la víctima, cuando para ello se demuestra que por culpa del titular o de sus dependientes permite el retiro de sus recursos a terceros ajenos a la relación contractual.

Ciertamente en el presente caso, se encontró que el consumidor no atendió del principio de “autoprotección”, como quiera que no dio aviso oportuno a la entidad respecto de la anormalidad de las operaciones debatidas, a pesar de que la entidad le notificó a través de mensajes de texto enviados al abonado telefónico registrado por el cliente ante la entidad financiera, cada una de las operaciones que desconocía con cargo a la cuenta de ahorros, lo que permitió que el tercero pudiese acceder a los recursos allí depositados.

Así mismo, la Delegatura encontró acreditada la responsabilidad contractual del accionante al permitir que terceros hubieren accedido a su tarjeta débito y datos seguros como lo son la clave y cédula, elementos indispensables para realizar las operaciones monetarias, pues estas cursaron con la tarjeta original y la clave, toda vez que se dieron a través de la lectura de la información encriptada en el mecanismo chip, con el cual contaba la tarjeta asignada al cliente, y que las realizadas a través del canal de virtual requerían también de la debida autenticación.

Con base en lo demostrado por la entidad accionada, se dieron por probadas las excepciones denominadas “Hecho de la víctima como causa exclusiva del daño y eximente de responsabilidad del Banco”, negándose de esta manera las pretensiones del demandante, con lo cual se ratifica la sentencia de la Corte Suprema de Justicia del 18 de diciembre del 2020 en el cual cuando las transacciones cursan con los medios propios del consumidor recae en éste la responsabilidad por la custodia de sus medios transaccionales.

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